1 dic 2010

LEALTAD

Practicamos la lealtad cuando protegemos y defendemos a toda costa a las personas que amamos, a la institución a la que pertenecemos, a la causa que profesamos o al país del que somos ciudadanos. Un amigo leal hace cualquier sacrificio para conseguir el bienestar de s amigo, nunca le miente, confía en él, le es fiel y siempre le cumple. Sin la lealtad no puede existir una verdadera amistad. Si somos leales, podremos ser buenos amigos, buenos hijos, buenos esposos, buenos padres y buenos trabajadores y también nos sentiremos bien con nosotros mismos.

Somos leales a una causa cuando luchamos por ella sin importar cuánto nos cueste; cuando creemos en ella sin dejarnos influenciar por los demás y asimismo la defendemos.

Si amamos, cuidamos y defendemos nuestra escuela o la empresa donde trabajamos y a la vez actuamos con honestidad y responsabilidad hacia ella, podemos decir que somos leales a ella.

Nunca van de la mano de la lealtad el egoísmo, la deshonestidad, la irresponsabilidad, la soberbia, la traición y la desconfianza.
Una muestra de Lealtad



24 nov 2010

JUSTICIA

S
er justo significa respetar los derechos de los individuos y dar a cada uno lo que le corresponde. Una persona justa nunca comete excesos con quienes la rodean ni saca provecho de las desventajas de los demás; es equitativa y tiene la capacidad de tomar decisiones ecuánimes. Debemos ser justos no sólo con quienes nos rodean sino también con nosotros mismos, lo que quiere decir que siempre debemos pensar en nuestro bienestar así como el de los demás.

Una sociedad justa es aquella que respeta los derechos de sus ciudadanos, que tiene en cuenta sus necesidades y los protege a todos por igual. Cuando existe justicia social, todos los individuos tienen la mismas oportunidades; tienen acceso al trabajo, a la educación, a la asistencia en salud, ala vivienda, a la alimentación y a la recreación, entre otros.

Hacer justicia implica también recompensar o castigar. Recompensar las buenas acciones que implican beneficios individuales o colectivos y castigar aquellas que atentan contra la integridad y la tranquilidad de las personas o de la comunidad. Una persona justa es aquella que practica y conoce a fondo la honestidad, la lealtad, la tolerancia, la gratitud y la compasión.

No puede haber justicia donde existen la desigualdad, la arbitrariedad, la tiranía, la ingratitud, la deshonestidad y el egoísmo.



17 nov 2010

TRABAJO

Cuando adelantamos nuestros quehaceres en la casa, el trabajo o la escuela con alegría y entregando lo mejor de nosotros mismos, el resultado siempre será alentador. Si amamos nuestro trabajo, cualquiera que éste sea, y lo hacemos con entusiasmos pues consideramos que es importante y valioso, nos resultará mucho más fácil e incluso agradable. No sólo el descanso y las diversiones producen placer, también la satisfacción de la tarea bien realizada y del esfuerzo justificado.

El trabajo no es enemigo de la diversión, del descanso o de los sueños merecidos y reparadores. Su enemigo es la pereza que nos impide aprovechar nuestro talento para obtener al máximo provecho de todo lo que hacemos.

Las hormigas son ejemplo clásico de laboriosidad por su organización, su colaboración mutua y su dedicación al trabajo sin ahorrarse el más mínimo esfuerzo.

“El trabajo no es deshonra” si lo hacemos con amor. Lo que nos puede deshonrar no es la clase de trabajo que realizamos sino nuestra actitud hacia él; si trabajamos en buena disposición, lo dignificamos, de lo contrario, lo hacemos parecer indigno o insignificante.

La holgazanería, la irresponsabilidad y el descuido no son buenos compañeros de trabajo.


LA GENEROSIDAD

L

a generosidad es una virtud propia de las personas de corazón noble. Somos generosos cuando pensamos en las necesidades de los demás y estamos dispuestos a dar de nosotros cuanto sea necesario para contribuir a su bienestar.

Las personas conocen el significado del verbo “dar” en todas sus dimensiones. No sólo dan dinero u objetos; también dan felicidad, amor, compañía, ayuda, tranquiloidad. No pasa un solo día de sus vidas  en que no conjuguen este verbo. También saben compartir, y así como disfrutan dando, son felices compartiendo.

Cuando somos generosos, damos o compartimos desinteresadamente, sin esperar nada a cambio aparte de la satisfacción y el bienestar del otro. Pero la generosidad tiene sus límites: no debemos permitir los abusos de aquellos que la confunden con la estupidez. La generosidad también tiene una medida, luego no es sinónimo de despilfarro. No somos más generosos cuando malgastamos, o cuando sobrepasamos los límites de lo necesario y lo justo. Las personas egoístas, mezquinas, avaras y desconsideradas no conocen la alegría de compartir ni la satisfacción de dar, por eso son solitarias y llevan una vida sombría y aburrida.

10 oct 2010

VALENTIA

S
er valiente no significa no sentir miedo.


Somos valientes cuando sabemos enfrentar con confianza y prudencia las situaciones que nos provocan miedo.  Si, venciendo todas las presiones por abrumadoras que sean, nos mantenemos fieles a lo que creemos, somos valientes. Admitir nuestros errores es también una muestra de valor.

Un hombre valiente no es el que lleva un arma para intimidar y dominar a los demás o aquel que todo lo arregla con golpes, sobre todo con aquellos que son más débiles que él.

“Del dicho al hecho hay mucho trecho”
La valentía no se demuestra con palabras sino con hechos.


22 sept 2010

HONESTIDAD

Las personas honestas son transparentes, no tienen nada que ocultar y por lo tanto no necesitan actuar a escondidas. Somos honestos cuando expresamos lo que sentimos, cuando somos francos, cuando tenemos la capacidad y el valor de reconocer y decir siempre la verdad. La honestidad es indispensable para la vida en comunidad pues permite hacer la confianza entre sus miembros, lo mismo que el respeto. Una persona honesta puede confiar en quienes la rodean y a la inversa, mientras que la deshonesta no tiene esa posibilidad ya que, como dice el refrán, “Cada ladrón juzga por su condición”.

Debemos ser honestos no solo con los demás sino también con nosotros mismos. No debemos mentir a los demás ni mentirnos a nosotros. Ni engañar, engañarnos, la mentira oculta fácilmente, pero una mentira nos puede llevar a otra y luego a otra y todo se vuelve tan fácil, en apariencia, que, sin darnos cuenta, hemos adquirido este hábito y nos convertimos en mentirosos.

Así como la honestidad es un ingrediente esencial en la amistad y en todas las relaciones humanas, también lo es en el trabajo y en el estudio. Trabajar o estudiar con honestidad implica esmerarse en hacer lo mejor, de la mejor manera y con los mejores resultados, respetando siempre a los demás.

El robo, la mentira, el engaño, el soborno, son las herramientas que usan los deshonestos para conseguir sus propósitos.

15 sept 2010

PERSEVERANCIA

El que persevera alcanza, reza el refrán popular. En efecto, cuando emprendemos una tarea, la perseverancia es crucial para llevarla a buen término. La falta de determinación, las dudas y las vacilaciones nos pueden alejar, en cambio, del camino que conduce a la realización de nuestros proyectos.
La perseverancia también es esencial cuando nos consagramos a una causa. Si luchamos por un ideal, de nada nos sirve estar plenamente convencidos si no resistimos hasta el final, sorteando las dificultades.
El tiempo y la perseverancia son los mejores aliados de las personas que saben aprovechar las oportunidades que la vida les presenta para salir adelante y destacarse en su campo de acción. Mal enfocada, sin embargo, la perseverancia puede convertirse en testarudez, terquedad u otras muestras de rigidez mental que no ocasionan sino fastidio y problemas. Por eso siempre debe ir de la mano de la responsabilidad, la honestidad, la capacidad de reconocer los errores y rectificar.
La pereza, la indecisión, la falta de convicción, el abandono, la irresponsabilidad y la inconstancia son incompatibles con la perseverancia.
"Nuestra mayor gloria no está en no haber caído nunca, sino en levantarnos cada vez que caemos."