15 sept 2010

PERSEVERANCIA

El que persevera alcanza, reza el refrán popular. En efecto, cuando emprendemos una tarea, la perseverancia es crucial para llevarla a buen término. La falta de determinación, las dudas y las vacilaciones nos pueden alejar, en cambio, del camino que conduce a la realización de nuestros proyectos.
La perseverancia también es esencial cuando nos consagramos a una causa. Si luchamos por un ideal, de nada nos sirve estar plenamente convencidos si no resistimos hasta el final, sorteando las dificultades.
El tiempo y la perseverancia son los mejores aliados de las personas que saben aprovechar las oportunidades que la vida les presenta para salir adelante y destacarse en su campo de acción. Mal enfocada, sin embargo, la perseverancia puede convertirse en testarudez, terquedad u otras muestras de rigidez mental que no ocasionan sino fastidio y problemas. Por eso siempre debe ir de la mano de la responsabilidad, la honestidad, la capacidad de reconocer los errores y rectificar.
La pereza, la indecisión, la falta de convicción, el abandono, la irresponsabilidad y la inconstancia son incompatibles con la perseverancia.
"Nuestra mayor gloria no está en no haber caído nunca, sino en levantarnos cada vez que caemos."



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